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Fiebre Q

La fiebre Q (Q fever or Query fever) es una enfermedad zoonótica producida por Coxiella burnetii, un cocobacilo intracelular de distribución mundial. La principal fuente de infección para los humanos es el ganado bovino, caprino y ovino, sin embargo, su reservorio es más amplio, incluyendo mascotas, animales y aves salvajes, y artrópodos como las garrapatas. La forma más frecuente de trasmisión es por contacto o inhalación de aerosoles o gotas que contienen la bacteria, pero también por consumo de leche cruda o productos de esta. La trasmisión persona-persona es poco frecuente. El periodo de incubación se estima en 3 a 30 días, aunque con mayor frecuencia entre 2 y 3 semanas. La infección, que en un 50% sería asintomática, suele presentarse en su fase aguda como un cuadro febril, similar a una gripe, asociado a sudoración, náuseas, vómitos, diarrea y fatiga. Hasta un 2% de los casos podrían presentar neumonía de características atípicas. La enfermedad aguda es autolimitada durando entre 1 y 3 semanas. En su fase crónica, que afecta entre un 5 a 15% de los casos, se pueden producir, hepatitis, endocarditis, vasculitis, osteomielitis y fibrosis pulmonar.

El aumento del conocimiento de este agente en los últimos años, ha dado cuenta de sus particularidades y relevancia para la salud pública. Las características de la infección son muy dependientes de factores ambientales y socioculturales, por lo que su situación epidemiológica es muy disímil según regiones del mundo, encontrándose zonas endémicas y súper-endémicas, y regiones con total falta de información respecto de la magnitud del fenómeno. Su asociación a producción ganadera, la posiciona como una enfermedad ocupacional y su presencia determina riesgo económico. Además, se ha descrito su potencial para generar brotes epidémicos y daño a la salud, más allá del compromiso agudo que la caracteriza. Su alta virulencia y resistencia al ambiente ha determinado que el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), haya clasificado C. burnetii como un agente de bioterrorismo clase B.

Todos estos factores (medidas de prevención y control, capacidad de producir brotes, gravedad de los casos, agente de bioterrorismo) hacen relevante que sea una enfermedad bajo vigilancia de laboratorio y de notificación obligatoria si se presenta como brote.