En esta edición se presentan documentos de actualidad sobre enfermedades y agentes emergentes que ponen de manifiesto una vez más, que las enfermedades infecciosas continúan planteando una grave amenaza para el mundo y un desafío para la epidemiología, dado el escenario cambiante donde la emergencia y reemergencia de patógenos es un continuo.
El espectro de las enfermedades transmisibles está variando en forma acelerada, conforme a los cambios en nuestro ambiente y en la población, incrementados por los procesos de urbanización, el poblamiento de regiones no habitadas, las migraciones no controladas, la facilidad y rapidez de los viajes internacionales, el movimiento creciente de animales y de productos de origen animal. Todos estos factores se combinan para producir epidemias dadas por un grupo de enfermedades infecciosas que actualmente se describe como "enfermedades emergentes (1) y reemergentes". A esto se suma la resistencia a los agentes antimicrobianos que sigue reduciendo la eficacia de los medicamentos.
El fenómeno de la emergencia de enfermedades no es nuevo. El continente americano a partir del año 1492 sufrió las consecuencias de una catástrofe epidemiológica producida por los virus y bacterias que traían consigo los conquistadores españoles, frente a los cuales las poblaciones aborígenes no poseían defensas.
En el mundo actual, donde la globalización y los cambios climáticos nos obligan a considerar nuevos temas ecológicos, políticos, económicos, demográficos y sociales, ocupa un espacio importante el problema de las enfermedades emergentes y reemergentes.
Entre éstas, "el dengue y el dengue hemorrágico se destacan por su rápida expansión y aumento de la morbimortalidad" (Martinez Torres, 1998). En todo el mundo más de 2000 millones de personas viven expuestas al dengue. El Hantavirus se ha expandido a causa de transformaciones ecológicas y económicas que han incrementado el contacto entre humanos y roedores. La tuberculosis, una antigua enfermedad que ha reaparecido en formas resistentes a los antibióticos, debido a su uso masivo e indiscriminado. El virus del Nilo Occidental, un arbovirus mantenido en la naturaleza mediante un ciclo ave-mosquito-ave, a fines del verano de 1999, causó en Estados Unidos los primeros casos en humanos de encefalitis por esta causa.
El pasado 12 de marzo, la OMS informó la existencia de un brote de Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) correspondiente a una neumonía atípica de etiología desconocida, posiblemente causada por un coronavirus. Se habría iniciado en China, provincia de Guangdong, sin embargo, tanto el CDC de Atlanta como la OMS, han reportado la transmisión de casos en Canadá, China, Singapur y Vietnam.
Este grupo de enfermedades representan una amenaza general, que exige una respuesta coordinada de todos los servicios de salud de todos los países; asimismo, constituyen una carga financiera que obliga a gastos enormes para el control de brotes epidémicos y la atención médica y de salud pública.

(1) Se denominan enfermedades infecciosas emergentes "a las nuevas infecciones que han aparecido o a aquellas infecciones que habiendo ya existido, están aumentando ya sea en su incidencia o en su focalización geográfica" (Llambías Wolf, 1997).

 
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