Debido a la falta o escasez de información
existente sobre las enfermedades transmitidas por los alimentos y
el agua (ETA) y con el estímulo obtenido por los éxitos alcanzados
en el control de otras enfermedades, a mediados de la década de
1990, la OPS desarrolló el Sistema de Información para la
Vigilancia de las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (SIRVETA)
como parte integrante de un Plan Regional de Protección de los
Alimentos.