Invierno saludable : ENFERMEDADES de invierno

 

Para la medicina oriental, el frío y la humedad son “energías perversas” que influyen negativamente en el estado de salud de las personas, siempre que no tengan las defensas (equilibrio) necesarias para enfrentarlo. Aunque la medicina occidental no emplea estos conceptos, las causas de las enfermedades invernales están obviamente relacionadas con las mismas “energías”. Así, el nombre del virus de la influenza deriva de la explicación dada en Italia, en el año 1357, para una epidemia de enfermedad respiratoria aguda cuya causa se creía que era la “influenza di freddo” (influencia del frío).

 

Aunque el frío, en sí mismo, no es causante de enfermedad, existen hábitos y  conductas asociadas a las bajas temperaturas que aumentan el riesgo de enfermar. Asimismo, agentes de algunas enfermedades encuentran un huésped con menos defensas que en verano. Por otra parte, los cilios nasales, que pierden movilidad con el frío, permiten que los microorganismos penetren más profundamente en el organismo.

 

Algunos factores asociados al incremento de enfermedades del invierno son:

 

Ø      Contaminación intradomiciliaria: producida por los diferentes tipos de calefacción (parafina, leña o carbón). Esta situación se ve agravada por la falta de ventilación de las habitaciones y otros recintos cerrados.

Ø      Hacinamiento: la búsqueda de calor y la reticencia a exponerse al frío exterior, provoca la permanencia en ambientes cerrados, facilitando el contacto con personas enfermas o infectadas asintomáticas.

Ø      Humedad: las filtraciones, goteras, teteras encima de las estufas, secado de ropa al interior de las viviendas o vapores de cocinas mal ventiladas contribuyen a mantener la humedad dentro de las habitaciones, aumentando el riesgo de enfriamiento y provocando cambios bruscos de temperatura al salir al exterior.

Ø      Contaminación ambiental: su aumento en los meses de invierno, sumado a la contaminación intradomiciliaria, afecta principalmente a lactantes y niños pequeños

 

Para prevenir estas situaciones:

 

Ø      Ventile diariamente las habitaciones

Ø      Utilice preferentemente estufas eléctricas o a gas. Si no cuenta con éstas, cambie las mechas de las estufas a parafina cada invierno; encienda y apague siempre estufas a parafina y braseros en el exterior; cuide que el brasero o las estufas no se apaguen solas en el interior de la vivienda y que no den olor; no las deje encendidas durante la noche y deje una ventana entreabierta para que salgan los gases.

Ø      Evite los ambientes con humo de cigarrillo

Ø      Limpie canaletas y caídas de agua antes del invierno. Tape filtraciones del techo, paredes, puertas y ventanas.

Ø      Evite hervir teteras encima de las estufas o el brasero. Mantenga cerrada y ventilada la cocina mientras prepara alimentos que produzcan vapor.

Ø      Evite aglomeraciones en ambientes cerrados, como centros comerciales, estadios cerrados, teatros u otros. En los colegios y escuelas, es importante que los niños salgan a recreo al exterior y aprovechar ese momento para ventilar las salas.

Ø      Evite el exceso de abrigo en ambientes calefaccionados o la falta de abrigo en la intemperie.

Ø      No  queme basuras ni hojas, tanto en la calle como el las viviendas. No encienda chimeneas.

Ø      Riegue la vereda antes de barrerla. Para el aseo doméstico, utilice un paño húmedo y evite levantar polvo al  barrer.

Ø      Concurra a lugares de gran contaminación ambiental sólo en casos de necesidad.

Ø      No visite enfermos con resfrío, gripe o neumonía

Ø      Si en su hogar hay un enfermo con gripe, lave bien sus manos después del contacto con éste.

 

 

Las principales enfermedades de invierno son:

Influenza

Infecciones Respiratorias Agudas (IRA)

Meningitis

 

 

 

1.                 INFLUENZA

 

La influenza es una Infección Respiratoria Aguda (IRA), causada por los virus influenza A, B y C. Aunque sin exámenes de laboratorio es difícil distinguir la Influenza de otras Infecciones Respiratorias Agudas, en términos generales se puede señalar que la influenza es una enfermedad “seca” y de comienzo brusco, es decir sin romadizo, con fiebre alta, calofríos, tos seca, dolor de cabeza y dolores musculares. En el resfrío, en cambio, los síntomas se presentan paulatinamente con congestión nasal, romadizo, estornudos y una temperatura normal o poco elevada.

 

 Aunque frecuentemente la enfermedad es de carácter leve, tiene una alta capacidad de propagación, es decir, es muy contagiosa y puede producir complicaciones graves o incluso ser mortal. Las complicaciones se presentan con mayor frecuencia en ancianos o personas con enfermedades crónicas de base. Ocasionalmente, se presenta en niños pequeños, sin embargo, en aquellos con enfermedades crónicas puede existir alto riesgo de complicaciones.

 

Las complicaciones más comunes de la influenza son:

Ø      neumonía bacteriana y otras formas de neumonía

Ø      fibrilación auricular, complicación cardiológica que se presenta fundamentalmente  en adultos mayores

Ø      fallas renales agudas en niños, debido a necrosis tubular

Ø      síndrome de Reye, especialmente en niños con tratamiento previo de salicilatos, consistente en una rara complicación hepática y del sistema nervioso central que produce edema cerebral. 

 

El modo de transmisión más frecuente es la vía aérea, por contacto directo mediante gotitas de saliva (Flügger), en particular al estar expuesto a la tos de una persona infectada. También puede considerarse en forma indirecta, por el contacto con objetos contaminados. El virus gripal puede persistir en un espacio cerrado durante horas, especialmente en ambientes fríos y húmedos. Esta característica facilita el contagio salas de clases, oficinas, tiendas, etc. El período de incubación es corto, habitualmente entre 1 y 5 días.

 

La enfermedad se define como un proceso febril agudo de las vías respiratorias, caracterizado por comienzo brusco, con fiebre de 2 a 5 días de duración, calofríos, cefalea, dolores musculares y, con frecuencia, coriza y faringitis, especialmente al final de la enfermedad. La tos es un síntoma casi constante, a menuda intensa, persistente e inicialmente seca.

 

Su mayor importancia estriba en la rapidez con que se propaga en  forma epidémica e incluso pandémica, afectando a un gran número de personas en forma simultánea, por lo que se elevan los índices de mortalidad, aún cuando la letalidad sea baja. En esta última, juega un rol importante la edad de los pacientes, ya que sus complicaciones más temibles, la neumonía y bronconeumonía bacterianas, atacan de preferencia a los ancianos.

 

La mejor herramienta para prevenir la influenza es la vacunación. Estudios de efectividad señalan que la vacuna protege de la enfermedad entre un 70 a 90% de jóvenes y adultos sanos. En el caso de las personas mayores o con enfermedades crónicas, la vacuna no tiene el mismo nivel protector, pero reduce la severidad del cuadro y el riesgo de complicaciones. En personas mayores de 65 años reduce la hospitalización en un 60% y la mortalidad en un 80 %.

 

La vacuna no produce la enfermedad, pero puede causar inflamación en el lugar de la inyección por aproximadamente dos días y síntomas como fiebre, malestar o dolores musculares. Está contraindicada para las personas alérgicas al huevo, ya que su producción se utiliza huevo fertilizado. Deben consultar al médico antes de vacunarse las personas con problemas como bronquitis, neumonía y mujeres embarazadas.

 

La composición de la vacuna varía de acuerdo al tipo de virus circulante, por lo que es necesario repetirla todos los años. Desde 1947 existe una red internacional de vigilancia de laboratorio del virus, cuyos resultados permiten determinar la composición de la vacuna para cada temporada.  La OMS, realiza una recomendación anual de la composición de la vacuna en base a las características del virus de Influenza que circuló en año anterior.

 

Los criterios de laboratorio para confirmar un caso de influenza son: aislamiento de virus de influenza en secreciones nasofaringeas; detección de antígeno; seroconversión o alza diagnóstica en muestras recogidas en fase aguda y convaleciente; identificación del material genético viral por reacción de PCR y secuenciamiento, realizado en el CDC  de Estados Unidos. El estudio de laboratorio sólo tiene utilidad epidemiológica, por lo que no se emplea como método de diagnóstico a pacientes.

 

 

 

La infección confiere inmunidad contra el virus infectante específico, por lo que haber tenido la enfermedad en temporadas anteriores no inmuniza necesariamente contra los virus que circulan actualmente. Por esta razón, para personas que han tenido exposición previa a los antígenos, basta una sola dosis de vacuna, pero para niños que no han tenido contacto anterior con las cepas del virus (menores de 4 años), se necesitan dos dosis, con un intervalo de cuatro semanas entre cada una. En Chile se debe aplicar la vacuna aproximadamente en abril o mayo de cada año, ya que el sistema inmune demora entre 6 a 8 semanas en responder a la vacunación.

 

Cada año se espera que ocurra un notorio aumento de casos en invierno.  Las epidemias de influenza, es decir un aumento de casos que supera lo esperado,  ocurren cada 2 a 3 años,  con  aumentos significativos de la morbilidad y mortalidad en la población general. El año 2001 fue el último año epidémico en Chile, la actividad de influenza comenzó a mediados de mayo y el máximo de la curva epidémica se alcanzó a fines de junio, triplicando el valor observado en el año anterior.  La mortalidad por influenza en los mayores de 65 años fue, sin embargo, muy inferior a la observada en años epidémicos anteriores.  Durante el 2002, el brote estacional de influenza  fue más tardío y de menor  magnitud que en los años epidémicos.

 

Aunque cualquier adulto puede beneficiarse de la vacunación, los programas de salud pública de vacunación se orientan a los grupos de población consideradas en mayor riesgo de complicaciones o muerte. Por esta razón, la vacunación en Chile está dirigida a:

 

Ø      Todos los adultos de 65 años  y más.

Ø      Todos los niños entre 6 meses y 24 meses

Ø      Mujeres embarazadas con más de 14 semanas de edad gestacional.

Ø      Trabajadores avícolas.

Ø      Niños y adolescentes entre 6 meses y 18 años de edad, con tratamiento prolongado con aspirina y que, posterior a un cuadro de Influenza, puedan desarrollar Síndrome de Reyé.

Ø      Niños prematuros, a partir de 6 meses de edad y que presente problemas respiratorios o cardiacos.

Ø      Los pacientes entre 6 meses y 64 años, que estén en control médico en consultorios, policlínicos de especialidades u hospitales del Sistema Nacional de Servicios de Salud (sector público de salud), que cumplan con las siguientes condiciones: 

ü        Estar en tratamiento con drogas antineoplásicas o inmunosupresoras  y en control médico en los consultorios, policlínicos de especialidades y hospitales del Sistema Nacional de Servicios de Salud.

ü        Diabéticos insulino dependientes y estar en tratamiento y control médico en los consultorios, policlínicos de especialidades y hospitales del Sistema Nacional de Servicios de Salud.

ü        Diabéticos no insulino dependientes y haber requerido hospitalización  por esta causa y estar en control médico en los consultorios, policlínicos de especialidades y hospitales del Sistema Nacional de Servicios de Salud

ü        Tener neumoconiosis y estar en tratamiento y control médico en los consultorios, policlínicos de especialidades y hospitales del Sistema Nacional de Servicios de Salud.

ü        Portadores de fibrosis quística, displasia broncopulmonar, enfisema, asma, enfermedades bronquiales obstructivas crónicas, tuberculosis pulmonar y estar en tratamiento y control médico en los consultorios, policlínicos de especialidades y hospitales del Sistema Nacional de Servicios de Salud.

ü        Portadores de enfermedad coronaria isquémica, enfermedad cardíaca crónica y estar en tratamiento y control médico en los consultorios, policlínicos de especialidades y hospitales del Sistema Nacional de Servicios de Salud.

ü        Estar sometidos a diálisis renal en los centros de diálisis del Sistema Nacional de Servicios de Salud.

ü        Portadores de discracias sanguíneas severas y estar en tratamiento y control médico en los consultorio, policlínicos de especialidades y hospitales del Sistema Nacional de Servicios de Salud.

ü        Personas que viven con VIH/SIDA que están en control y tratamiento médico en los consultorios, policlínicos de especialidades u hospitales del Sistema Nacional de Servicios de Salud, previa evaluación e indicación de su médico tratante y previa presentación de receta médica.

Ø      Asimismo, se incluye a todo el personal de salud del Sistema Nacional de Servicios de Salud y personal de la Atención Primaria de Salud, por su mayor riesgo de exposición y porque frente a una eventual epidemia el sistema de atención de salud debe mantener su capacidad de respuesta a la comunidad.

 

Para las personas que deseen vacunarse y no formen parte de estos grupos, la vacuna estará a la venta en farmacias. Se debe tener la precaución de mantenerla entre 2 y 8°C. Se administra por inyección intramuscular en el músculo deltoides (brazo).

 

 

A pesar haberse vacunado, es posible resfriarse  por contacto con virus que no están contenidos en la vacuna.

 

La influenza y el resfrío son enfermedades virales,

por esta razón

 NO SE TRATAN CON ANTIBIÓTICOS.

 

Consulte a un médico o acuda a un centro de salud si:

 tiene dificultad para respirar

tiene fiebre durante más de dos días

tiene tos con expectoraciones verdes

 

Existen cuatro agentes antivirales aprobados para la prevención o tratamiento de la influenza. Estas drogas, que tienen un alto costo, son consideradas como un apoyo a la vacuna pero no como un sustituto de ella.

 

Fuentes:

- Documentación elaborada por el Departamento de Epidemiología y RRPP, MINSAL

- ProMED-mail, promed@usa.healthnet.org

- Neuraminidase Inhibitors for Treatment of Influenza A and B Infections. MMWR, Dec. 17, 1999/48(RR14);1-9

- Influenza. Fact Sheet N° 211, Feb. 1999. http://www.who.int/inf-fs/en/fact211.html

- Normativa técnica de enfermedades de notificación obligatoria, Departamento de Epidemiología, Minsal.

- Is it th Flu? AllHealth.com Bulletin. http://www.allhealth.com/conditions/infect/bulletin/0,6294,230_168889,oo.html

- Circular Nº12 del 28.02.2003, Programa Ampliado de InmunizacionesDepto. Salud de las Personas, División Rectoría y Regulación Sanitaria, MINSAL

- Inluenza and its complicatios, OMS

http://www.who.int/emc-documents/influenza/docs/index.htm/sec7.htm

Guidelines for Prevention of Nosocomial Pneumonia. MMWR, Jan.03, 1997/46(RR-1);1-79. http://www.cdc.gov/epo/mmwr/preview/mmwrhtml/00045365.htm

 

 

 

 

 

2.                INFECCIONES RESPIRATORIAS AGUDAS (IRA)

 

En Chile, la neumonía es la primera causa de mortalidad infantil tardía y las Infecciones Respiratorias Agudas constituyen la primera causa de consulta y hospitalización pediátrica. Entre estas infecciones, la neumonía y el síndrome de obstrucción bronquial son las más graves y se presentan especialmente durante el invierno, atacando con especialmente a lactantes, niños y adultos mayores.

 

Los establecimientos de Atención Primaria en Chile están llevando a cabo el Programa Unificado de Infecciones Respiratorias Agudas, que significa una atención rápida e integral para el menor, con Salas de Hospitalización Abreviada para el tratamiento ambulatorio de los niños con crisis agudas de obstrucción bronquial y neumonías, lo que ha permitido una notable disminución las hospitalizaciones por estas causas.

 

Las infecciones respiratorias más comunes del invierno son:

 

2.1. Resfrío común.

 

Enfermedad viral, generalmente leve, se caracteriza por compromiso de las vías respiratorias superiores y una duración aproximada de 2 a 5 días.  Sus síntomas, de comienzo repentino, incluyen compromiso del estado general, obstrucción nasal, romadizo, estornudos, tos seca poco frecuente y a veces fiebre hasta 38,5°C. En los menores de un año puede haber trastornos en la alimentación y el sueño.

 

No se trata con antibióticos y los descongestionantes no deben usarse en menores de 3 meses de edad. Las recomendaciones generales son reposo si el estado general de la persona lo requiere y gran cantidad de líquido. En caso de fiebre sobre 38°C durante más de tres días o dificultades para respirar, acuda a un centro médico.

 

Las complicaciones del resfrío común pueden ser: sinusitis, otitis media, adenoiditis, bronquitis obstructiva y neumonía.

 

2.2. Faringoamigdalitis aguda bacteriana.

 

Inflamación de la faringe y/o de las amígdalas, provocada generalmente por Streptococcus Betahemolítico A, es un cuadro de comienzo brusco con decaimiento, dolor de cabeza, dolor de garganta y fiebre alta (sobre 38,5°). Se puede observar enrojecimiento y aumento de las amígdalas, en ocasiones acompañado de manchas blancas  y dolor en ganglios submaxilares.

 

Se debe consultar médico, ya que es necesario medicamentar al paciente. Además, se recomienda reposo.

 

La faringoamigdalitis puede complicarse con un Absceso periamigdaliano, que requiere evaluación urgente de un médico otorrino.

 

2.3. Otitis Media Aguda.

 

Inflamación aguda del oído medio y trompa de Eustaquio, que puede afectar a uno o los dos oídos. Esta inflamación puede ser causada por virus respiratorios o bacterias y provoca intensos dolores de oídos de comienza brusco, fiebre y, en lactantes, irritabilidad como manifestación del dolor. Se puede presentar supuración del oído y dificultad para escuchar.

 

Habitualmente esta inflamación corresponde a una complicación del resfrío común, ataca principalmente a niños menores de 3 años y puede llegar a necesitar una intervención quirúrgica para drenar el fluido desde el oído medio.

 

Es necesario acudir a un centro médico y, en otitis con supuración y resistentes al tratamiento habitual, se recomienda realizar un cultivo de secreción en laboratorio.

 

Aplicar calor local alivia el dolor y no se debe taponear el conducto auditivo externo. Si hay fiebre, el paciente debe permanecer en reposo y si se presentan 3 o más episodios en un año, secreción persistente del oído o hipoacusia por más de 3 semanas, se  debe consultar un médico otorrino. Si el niño no tiene fiebre y se encuentra en buenas condiciones generales, puede realizar sus actividades habituales, ya que la otitis no es contagiosa.

 

2.4. Laringitis obstructiva aguda

 

Inflamación aguda de la laringe, generalmente de origen viral,  que provoca diversos grados de obstrucción. Evoluciona rápidamente, causando disfonía o afonía, tos disfónica (tos de perro), estridor inspiratorio, diferentes grados de dificultad respiratoria y fiebre moderada.

 

Esta infección puede ir de moderada a intensa, llegando al agotamiento del paciente y  disminución de síntomas respiratorios. Si los síntomas son leves se pueden manejar en el hogar, pero es necesario acudir a un centro de salud  para recibir las instrucciones adecuadas. El personal de salud decidirá si el paciente requiere hospitalización si el paciente empeora.

 

2.5. Bronquitis aguda obstructiva

 

Enfermedad generalmente producida por virus, caracterizada por la obstrucción de bronquios y bronquiolos, con tos de intensidad variable, fiebre moderada, respiración agitada, sibilancia audible (ruido en el pecho), dificultad respiratoria y para alimentarse.

 

Esta enfermedad se presenta mayoritariamente  en niños menores de dos años. En niños de tres meses o menos puede haber episodios de apnea (el niño deja de respirar).

 

Se debe acudir a un centro médico, donde se definirá la gravedad del caso de acuerdo a una escala de puntajes predeterminados que definirán el tratamiento a seguir y se instruirá a la persona responsable del cuidado del niño, a fin de evitar complicaciones posteriores, como por ejemplo, neumonía.

 

2.6. Neumonía

 

Enfermedad de origen viral o bacteriano, provoca una inflamación aguda del parenquima pulmonar. Dado que es difícil establecer la etiología de la infección, la neumonía se trata con antibióticos, que deben ser prescritos por un profesional médico.

 

Sus síntomas más comunes son tos, fiebre y dificultad respiratoria, pudiendo presentarse dolor abdominal, puntada en el costado, vómitos, calofríos y expectoración. En el lactante se aprecia compromiso del estado general, rechazo al alimento, quejido, hundimiento debajo de las costillas y aleteo nasal.

 

Por sus múltiples complicaciones y riesgo de  apnea y paro cardiorespiratorio, es necesario acudir rápidamente a un centro médico, realizar una radiografía de tórax y Hemograma con VHS y, en niños menores de 3 años, hospitalizar. Una secuela importante de la neumonía son las bronquiectasias, es decir, zonas de los bronquios que quedan dañadas, aumentando la posibilidad de infecciones a repetición.

 

 

Todas las Infecciones Respiratorias Agudas son contagiosas o, en el caso de la otitis,  consecuencia de una enfermedad contagiosa.

 

Para evitar la transmisión de sus agentes, se recomienda:

 

Ø      Cubrirse la boca al toser o estornudar.

Ø      Usar pañuelos desechables y botarlos luego de un uso.

Ø      Lavarse las manos a menudo y cuidadosamente.

Ø      Evitar el contacto con enfermos con infecciones virales o bacterianas

Ø      Lavar las superficies o juguetes contaminados por estornudos,  tos o secreciones nasales.

 

Por otra parte, se recomienda que las personas con Infecciones Respiratorias Agudas acudan a sus actividades normales, salvo que presenten fiebre o compromiso de su estado general, pues la etapa de transmisión es anterior a la presentación de los síntomas.

 

Los niños deben acudir a control de salud periódicamente y

tener sus vacunas al día.

 

Las IRA generalmente son causadas por virus. Los antibióticos no atacan los virus y su uso indiscriminado provoca resistencia al medicamento. Esto significa que, en caso de infecciones bacterianas, los antibióticos ya no serán capaces de atacarlas, con las consiguientes dificultades para encontrar un tratamiento adecuado.

NO USE ANTIBIOTICOS SIN INDICACION MÉDICA.

 

 

 

Fuentes:

- Programa Nacional de Infecciones Respiratorias Agudas (IRA). DISAP, MINSAL, Chile.

- Normas de Tratamiento de Infecciones Respiratorias Agudas en el Niño. DISAP, MINSAL, 1994.

- WHO. Acute Respiratory Infections. http://www.who.int/aboutwho/en/preventing/acute.htm

- CDC. Streptococcus pneumoniae- Technical. http://www.cdc.gov/ncidod/dbmd/diseaseinfo/streppneum_t.htm

- CDC. Pneumonia among Children in Feveloping Countries. http://www.cdc.gov/ncidod/dbmd/diseaseinfo/pneumchilddevcount_t.htm

- CDC. Adenoviruses. http://www.cdc.gov/ncidod/dvrd/nrevss/eadfeat.htm

- CDC. Respiratory Syncytial Virus (RSV) in the Child Care Setting. http://www.cdc.gov/ncidod/hip/abc/facts31.htm

- CDC. Respiratory Syncytial Virus. http://www.cdc.gov/ncidod/dvrd/nrevss/rsvfeat.htm

- CDC. Earache (Otitis Media) in the Child Care Setting. http://www.cdc.gov/ncidod/hip/abc/facts12.htm

 

 

 

3.                MENINGITIS

 

3.1.              La Enfermedad Meningocócica corresponde a la manifestación clínica de la infección producida por la bacteria Neisseria meningitidis  o Meningococo. Existen diversos serogrupos de esta bacteria, siendo los más importantes los A, B y C. Los serogrupos A y C son los principales responsables de las epidemias. El serogrupo B está generalmente asociado a casos esporádicos, aunque puede causar algunos brotes.

 

El Meningococo puede afectar diversos órganos:

 

Ø      cuando la bacteria ataca las meninges (membranas que envuelven el cerebro), produciendo inflamación del líquido cerebro espinal, hablamos de Meningitis meningocócica;

Ø      si la infección se disemina por vía sanguínea, produce un cuadro llamado  Meningococcemia, que consiste en una septicemia que puede presentarse con o sin meningitis y cuya evolución puede ser aguda o fulminante. Se caracteriza por un rápido colapso circulatorio con rash hemorrágico.

 

El cuadro más frecuente es la meningitis meningocócica, caracterizada por un comienzo repentino y cuyos síntomas más frecuentes son:

 

ü        fiebre,

ü        decaimiento,

ü        dolor de cabeza intenso o llanto persistente en niños pequeños,

ü        náuseas y a menudo vómitos,

ü        rigidez de la nuca,

ü        manchas de color rojo vinoso en la piel.

 

Las enfermedades meningocócicas se transmiten por contacto directo con personas infectadas, que pueden ser enfermos o portadores sanos asintomáticos, a través de gotitas y secreciones de las vías nasales y faringe (por ejemplo, al toser, estornudar, besar). Afortunadamente la transmisión de la meningitis no es tan fácil como, por ejemplo, la del resfrío y no se contagia por contacto casual con un enfermo o portador. Su período de incubación es de dos a diez días, luego del cual es poco probable que se desarrolle la enfermedad.

 

El diagnóstico se realiza a través de la evaluación clínica de los síntomas y se confirma en laboratorio por detección de la bacteria meningitidis en muestras de líquido cefalorraquídeo (LCR). Posteriormente, se realiza la tipificación de la Neisseria meningitidis para determinar el serogrupo (A, B, C u otro) y la sensibilidad a antibióticos.

 

La meningitis afecta principalmente a niños menores de 5 años. Para evitar secuelas, como sordera total o parcial, es fundamental tratar a tiempo la enfermedad, Con tratamiento adecuado, la enfermedad tiene actualmente alrededor de un 6% de letalidad. 

 

La enfermedad meningocócica puede ser fatal, por lo que es necesario acudir inmediatamente a un centro de salud.

Luego de efectuar una punción lumbar para obtener la muestra que será enviada a laboratorio, se debe comenzar el tratamiento antibiótico a la brevedad.

 

Debido al peligro de contagio y a la posibilidad de brotes o epidemia, el personal de salud debe desarrollar rápidamente las acciones necesarias para detener la cadena de transmisión, a través de la identificación y tratamiento de los contactos.

 

Se considera “contacto” a las personas que viven y duermen con el enfermo o permanecen 5 horas o más dentro de un recinto cerrado con él, por ejemplo la familia, compañeros de sala cuna, internados, cuarteles o pasajeros de un mismo bus en viajes de 5  horas o más. El personal de salud evalúa las diferentes situaciones, para determinar si compañeros de curso o de trabajo de una persona enferma necesitan tratamiento preventivo. Los enfermos y contactos que han recibido tratamiento no significan peligro de contagio para otras personas.

 

El Servicio de Salud correspondiente al domicilio del enfermo entrega gratuitamente el tratamiento preventivo para los contactos.

 

 

Se consideran factores de riesgo de contraer la enfermedad:

 

Ø      hacinamiento en viviendas, escuelas, sitios laborales, etc.

Ø      estados de deficiencia inmunitaria (“bajas defensas”)

Ø      dormir bajo el mismo techo, compartir habitación o permanecer por cinco horas o más en un recinto cerrado con un enfermo

 

Las infecciones respiratorias por virus (enfermedades de invierno) provocan estados de deficiencia inmunitaria, por lo que aumentan el riesgo de contraer enfermedades meningocócicas.

 

 

Para prevenir la enfermedad, además de las medidas generales para enfrentar las enfermedades de invierno expuestas anteriormente, es necesario:

 

Ø      mantener un buen estado de salud

Ø      mantener un buen estado de higiene bucal y personal

Ø      mantener una buena higiene del hogar

Ø      lavarse las manos frecuentemente

Ø      evitar el intercambio de saliva a través de chupetes, mamaderas,  juguetes u otros utensilios que los niños se lleven a la boca

Ø      ventilar diariamente la ropa de cama y las habitaciones

Ø      cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar

Ø      mantener una temperatura corporal adecuada, evitando enfriamientos y resfríos

Ø      evitar permanecer en lugares hacinados y mal ventilados

 

Existe vacuna específica para el Meningococo C y combinada para serogrupos A y C. Ambas vacunas están recomendadas como medida de control en caso de brotes epidémicos producidos por estos grupos, debiendo ser administradas antes o durante el peak estacional . No se recomiendan como medida de prevención de la población general, dado que ofrecen escasa protección en los menores de 2 años, a la corta duración de la inmunidad que confiere y al escaso efecto de refuerzo de la revacunación. La aplicación de estas vacunas depende de la evaluación que realizan las autoridades de salud en cada situación de brote y la determinación de la efectividad de  las diferentes  medidas de control.

 

Para las enfermedades producidas por Neisseria meningitidis B  no se cuenta aún con vacuna eficaz.

 

 

 

3.2.                Meningitis por Haemophilus influenzae b

 

Los síntomas de infección por Haemophilus influenzae b (Hib) son similares a los producidos por el meningococo, descritos anteriormente. La enfermedad afecta principalmente a niños de 2 meses a 5 años de edad. Su comienzo puede ser repentino o lento y es común que se presente confusión progresiva o coma.

 

La bacteria Haemophilus influenzae b, además de la meningitis, es causa de otras enfermedades, como la neumonía por Hib, artritis séptica, celulitis, pericarditis y osteomielitis.

 

En Julio de 1996 se incorporó al programa de vacunación obligatorio chileno la vacuna contra Haemophilus influenzae b, con un esquema de tres dosis, a los dos, cuatro y seis meses de edad.

 

Esta medida espera proteger a los niños menores de un año contra las enfermedades invasivas producidas por Haemophilus influenzae b (Hib), dentro de las cuales se encuentra la Meningitis por Hib.

 

Luego de iniciada la vacunación, se ha observado en el país una fuerte disminución de estas enfermedades invasivas graves.

 

 

Fuentes:

-          Infecciones meningocócicas, Depto. Epidemiología MINSAL. http://epi.minsal.cl/epidemiologia/conozca/meningitis.html

-          OPS. Manual para el control de las enfermedades transmisibles, 16° edición, Publicación Científica N°564.

-          CDC, Bacterial Meningitis, General Information. http://www.cdc.gov/ncidod/dbmd/diseaseinfo/meningitis_g.htm

-          Epidemic Meningococcal Disease. Fact Sheet N° 105, Revised Dec. 1998. http://www.who.int/inf-fs/en/fact105.html

-          CDC: Control and Prevention of Meningococcal Disease and Control and Prevention of Serogroup C Meningococcal Disease: Evaluation and Management of Suspect Outbreaks. MMWR Feb,14, 1997/Vol. 46/N° RR-5

-          Bulletin épidemiologique hebdomadaire. Surveillance des infections à méningocoque en France, 1990-1997. N° 42/1997.

-          CDC (1997) ” Control and Prevention dof Meningococcal Disease and Control and Prevention of Serogroup C Meningococcal Disease: Evaluation and Management of Suspected Outbreaks”.(Recommendations of the Advisory Comittee on Immunization Practices. ACIP)

 

 

 

 

Documento elaborado por Verónica Child, Departamento de Epidemiologia.