Hepatitis A y Hepatitis Viral Sin Especificación

(CIE 10:  B15.0, B15.9, B19.0, B19.9)

 

Presentación no epidémica durante 2004. Sólo la primera región no normaliza sus tasas semanales. Alerta por periodo estival y posible rebrote en 2005.

 

En nuestro país  la Hepatitis  actualmente se presenta como  una endemia intermedia, es decir, una etapa de transición entre una alta y baja endemia. Al haber menor circulación del virus, la infección ya no se produce  en la infancia temprana, sino en edades mayores y hay una mayor  proporción de casos sintomáticos. Esta situación determina que la transición  no se refleje a simple vista en un descenso importante en las tasas de incidencia y se caracterice por un desplazamiento de los casos a edades mayores, junto con la presencia de ciclos epidémicos. Esto es lo que se ha observado en nuestro país en las últimas 3 décadas. El más reciente ciclo epidémico se presentó durante 2002 y 2003 y fue de menor magnitud y duración que los ciclos previos (gráfico 1).


 


En el año 2004 se notificó un total de  4778 casos de Hepatitis A y Hepatitis viral sin especificación, lo que corresponde a un 46% menos de lo observado el año 2003  y a un 15% menos que lo esperado para un año no epidémico (gráfico 2 y tabla). La tasa de incidencia anual es de 30 casos por cien mil habitantes.


 


Las tasas de incidencia semanal fluctuaron entre 0,2 y 0,9 casos por cien mil hab. Las mayores tasas se presentaron en verano e inicios del otoño,  con un descenso a partir de la semana 16 (24/04/04), manteniendo así el comportamiento habitual de la enfermedad. Sin embargo, no se produjo el repunte estival observado años anteriores (gráfico 3).


 


Las características de los casos a nivel nacional es la siguiente: el 40% fue notificado como hepatitis A y la proporción restante como hepatitis viral sin especificación. Se notificaron 58 casos  asociados a coma hepático, sólo 8 de ellos como hepatitis A (15%). 

 

Respecto a la distribución por grupos de edad, el grupo de 5 a 14 años concentra el 54,7% de los casos. Destaca que los adolescentes y adultos jóvenes, de 15 a 24 años de edad,  representan un 17,5% de los casos, en tanto que hace 30 años esa proporción era sólo de 5%. En tanto, los niños menores de 5 años han disminuído su importancia relativa de 30 a 11% en el mismo período (gráfico 4).


 


Durante 2004, las mayor tasa de incidencia específica la presentó el grupo de niños de 5 a 9 años (103 casos por cien mil hab.), seguido por el de 10 a 14 (78 por cien mil hab.)(gráfico 5).


 


Existe un predominio de la enfermedad en el sexo masculino,  con una tasa que supera en un 17 % a la del sexo femenino (32,7 y 27,9 casos por cien mil habitantes, respectivamente).

 

 

 

La enfermedad se distribuyó en todo el país, siendo  las regiones más afectadas:  Tarapacá (I), Bio Bío (VIII) y Magallanes (XII), Coquimbo (IV) y Atacama (III) (tabla y mapa). 

 


 


 

 


Al analizar  las tasas de incidencia semanal de cada una de las regiones, se observa en todas, con excepción de la primera región, una tendencia la descenso en el transcurso del año, con algunos aumento en las semanas de inicio de la primavera.

 

 

 

 

 

 

 

Las tasas de la primera región se deben a lo que ocurre en Iquique, que concentra el 90% de los casos de la región. Este Servicio ha mantenido sus tasas elevadas durante todo el año, con ciclos de alrededor de 10 semanas de duración.  Sin embargo, las tasas han sido menores que lo observado en 2003, año en que se presentó el peak del ciclo epidémico en esa región, a diferencia de la mayoría de las regiones del país, que lo presentaron en 2002.

 

 

 

 

Comentario:

 

A nivel nacional, la Hepatitis A y Hepatitis viral sin especificación, se presentó dentro de lo esperado para un año no epidémico. Dicha presentación fue heterogénea entre las distintas regiones del país,  situación dada principalmente porque iniciaron el ciclo epidémico  en distintos momentos, lo que es propio de una enfermedad de transmisión preferentemente persona a persona.

 

El reciente ciclo epidémico experimentado por nuestro país, entre 2002 y 2003 (2004 en algunas regiones), fue de menor magnitud y duración que lo esperado. Es posible que la promoción de conductas saludables para la prevención de hepatitis A y enfermedades entéricas en general (campañas en medios de difusión masiva y actividades especialmente dirigidas a la población escolar) hayan jugado un importante rol en el cierre temprano del ciclo.

Para el 2005,  se espera una presentación similar a la de 2004, con una magnitud de casos cercana a la mediana; sin embargo, es posible que se presente un rebrote de menor magnitud, tal como ocurrió en el ciclo epidémico anterior (1993-1997). Por tanto, es preciso mantener un sistema de vigilancia sensible y de buena calidad, a fin de pesquisar oportunamente un aumento de casos; junto con  un control adecuado de los brotes y  sin descuidar las medidas de prevención.

 

 

Dra. Bárbara Medina D.

Departamento de Epidemiología, MINSAL

bmedina@minsal.cl