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Enfermedad meningocóccica

La enfermedad meningocócica es un cuadro agudo, causado por la bacteria Neisseria meningitidis (Nm), que se caracteriza por un cuadro agudo, de aparición repentina y que es considerada como una urgencia médica. La forma invasora, que ha sido frecuente con el aumento del serogrupo W, se caracteriza por uno o varios cuadros clínicos como bacteriemia o septicemia, aparte de la meningitis, entre otros. La meningococcemia o septicemia por meningococo, es la forma más grave de infección, con erupción petequial, hipotensión arterial, coagulación intravascular diseminada e insuficiencia de varios órganos, pudiendo llevar a la muerte.

En épocas pasadas, la letalidad era superior al 50%, lo que ha mejorado en la actualidad con el uso de antibióticos, la atención de unidades de cuidados intensivos y la utilización de mejores medidas de sostén; sin embargo, aún se mantiene alta, llegando alcanzar un 15% o más. Además, entre un 10 a un 20% de los que sobreviven sufren secuelas a largo plazo, como discapacidad intelectual y pérdida de la audición o de la función de algunas extremidades.

En un período no epidémico, la portación asintomática de Nm se estima entre 10% – 25% de la población, cifra que puede aumentar en situaciones de epidemia. La enfermedad se presenta principalmente en niños, en especial en menores de un año y adultos jóvenes, siendo más frecuente en hombres. El factor de mayor riesgo es la proximidad con el enfermo, especialmente si se comparte la misma habitación y se tienen menos de 5 años de edad. Otros son el hacinamiento, el estado inmunitario del huésped, las infecciones concurrentes de las vías respiratorias superiores y la exposición pasiva o activa al humo de tabaco.

Existen medidas efectivas para evitar casos secundarios, como la quimioprofilaxis a los contactos y el uso de vacunas conjugadas a la población de mayor riesgo. Así, desde fines del 2012 se inició una campaña de vacunación entre los 9 meses y 5 años y, a partir del 2014, la vacuna se incluyó como parte del Programa Nacional de Inmunizaciones al año de edad.

En Chile, la enfermedad meningocócica es de notificación obligatoria, universal e inmediata (DS Nº158/2004). La justificación de contar con una vigilancia epidemiológica de esta enfermedad, está basada en su gravedad (alta letalidad y secuelas), su potencial epidémico e impacto público.
Los objetivos de la vigilancia de la EM son: (1) Detectar casos para aplicar precozmente acciones de control y prevención, evitando la aparición de casos secundarios; (2) Detectar brotes y actuar precozmente en su control e identificar eventos inusitados asociados que requieren ampliar la investigación; (3) Caracterizar la magnitud, tendencia, espectro clínico de la enfermedad en nuestro país; (4) Detectar cambios de los serogrupos circulantes; (5) Evaluar en forma permanente indicadores de calidad que permitan mejorar la vigilancia; (6) Contar con información de la vigilancia secundaria que permitan caracterizar los cambios epidemiológicos producto de intervenciones en salud pública (inmunizaciones, otros); contribuir al conocimiento global sobre la carga de enfermedad y carga económica atribuible a EM, sobre los factores de riesgo y determinantes sociales-ambientales, factores de virulencia, entre otros.


 

Referencias
APHA – OPS. El control de las enfermedades transmisibles. Publicación Científica y Técnica Nº635 (2011). David L. Heymann (Editor), XIX Edición.
Departamento de Epidemiología, Ministerio de Salud: Boletín Epidemiológico Trimestral. Enfermedad Meningocócica (CIE 10: A39). Situación Epidemiológica, SE 1-39, 2015.
Circular Nº B51/ del 06/02/2009: Vigilancia Epidemiológica y Medidas de Control de Enfermedad Meningocócica (A39). (Nota: nueva Circular en elaboración).