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Enfermedad de Chagas (tripanosomiasis americana)

Enfermedad de Chagas

Enfermedad descubierta en 1909 por el Dr. Carlos Chagas, médico salubrista e investigador brasileño. Es causada por el parásito Trypanosoma Cruzi, el cual es transmitido a personas a través de vectores insectarios, principalmente por el Triatoma infestans, o “vinchuca”. Otras formas de transmisión del parásito son: la vertical o congénita (de madre a hijo con traspaso del parásito a través de la placenta); por transfusión sanguínea; por trasplante de órganos y por vía oral o alimentaria.

También conocida como tripanosomiasis americana, la enfermedad de Chagas es endémica en el continente americano, extendiéndose desde el sur de EE.UU hasta Argentina y Chile. Debido a la migración de personas desde Latinoamérica a otros lugares del mundo, esta enfermedad se ha detectado en Norteamérica, Europa, Japón, Australia y otros(1).

La infección por T. cruzi en humanos se presenta en dos fases, una aguda y una crónica, y de esta última se distinguen dos formas, indeterminada y determinada.

También se describe la enfermedad de Chagas congénita que ocurre en recién nacidos por transmisión vertical. El periodo de incubación de la enfermedad de Chagas depende de su tipo de transmisión, siendo en promedio 1 a 2 semanas para la transmisión vectorial, 8 a 160 días para la transfusional y trasplantes, y desde el nacimiento hasta varias semanas después para la vertical(3).

Enfermedad de Chagas aguda:

La mayoría de los casos son asintomáticos en esta etapa, y aquellos que presentan síntomas suelen ser inespecíficos, como malestar general, fiebre y anorexia, también incluye linfoadenopatías generalizadas y hepatoesplenomegalia. En algunos casos se puede presentar una lesión cutánea indurada en el sitio de la picadura del insecto, lo que se conoce como Chagoma y se presentan típicamente en la cara o las extremidades. Cuando el parásito ingresa por la conjuntiva ocular, puede ocurrir inflamación y edema de ambos párpados del mismo ojo, lo que se conoce como signo de Romaña(2).

Una pequeña proporción de las infecciones agudas (<1-5%) se presentan de forma grave, con miocarditis aguda, derrame pericárdico y/o meningoencefalitis.
La enfermedad aguda de Chagas dura típicamente 4 a 8 semanas, luego de las cuales los síntomas remiten, pero la persona persiste infectada crónicamente si no recibe tratamiento(3).

Enfermedad de Chagas Crónica:

Se divide en dos formas: “indeterminada” y “determinada”. La primera corresponde al periodo después de la desaparición de los síntomas y se caracteriza por presentar serología positiva para T.cruzi sin presentar signos o síntomas de enfermedad cardiaca o gastrointestinal. Luego de varios años o décadas, el 30% a 40% de las personas con forma indeterminada pasaran a la segunda forma, la cual se presenta con compromiso cardiaco o gastrointestinal (3).

El compromiso cardiaco es la forma determinada más frecuente y se manifiesta con alteraciones de ritmo, miocardiopatía segmentaria o dilatada y tromboembolias.

El compromiso gastrointestinal se manifiesta en el esófago con alteraciones de la motilidad que pueden ser leves a severas, pasando por la acalasia y el megaesófago. En el intestino grueso se presenta con megacolon, manifestándose con constipación persistente, fecalomas y obstrucción intestinal. La enfermedad de Chagas crónica también puede tener compromiso neurológico y de otros órganos, lo cual es muy infrecuente (2)(3).

Enfermedad de Chagas congénita:

Es aquella que ocurre en recién nacidos, hijos de madres infectadas con el parásito de la enfermedad de Chagas. La transmisión vertical del T.cruzi puede ocurrir en cualquier fase de la enfermedad, aunque la mayoría de los casos ocurre en la presentación crónica de la enfermedad en la madre. La probabilidad de transmisión es de un 2% a 12% en nuestra región (Argentina, Bolivia, Chile y Paraguay) y la mayoría de los casos son asintomáticos (55%-90%) (4). La presentación clínica de aquellos casos sintomáticos es similar a otras infecciones congénitas pertenecientes al síndrome de TORCH. Signos y síntomas incluyen bajo peso al nacer, retraso del crecimiento intrauterino, score de Apgar bajo, síndrome de distress respiratorio por neumonitis parasitaria, miocarditis y, con mayor frecuencia, ictericia y hepatoesplenomegalia (5). Aquellos infectados por transmisión vertical también tienen riesgo de presentar enfermedad de Chagas crónica determinada en la adultez.

 


 

Referencias
Enfermedad de Chagas OPS: https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_topics&view=article&id=10&Itemid=40743&lang=es
Harrison. Principios de Medicina Interna, 19e, Capítulo 252: Enfermedad de Chagas y tripanosomosis.
Pérez-Molina, J. A., & Molina, I. (2018). Chagas disease. The Lancet, 391(10115), 82–94. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(17)31612-4
Carlier, Y., Truyens, C., Deloron, P., & Peyron, F. (2012). Congenital parasitic infections: A review. Acta Tropica, 121(2), 55–70. https://doi.org/10.1016/j.actatropica.2011.10.018
Cofre, F., Delpiano, L., Labraña, Y., Reyes, A., Sandoval, A., & Izquierdo, G. (2016). Síndrome de TORCH: enfoque racional del diagnóstico y tratamiento pre y post natal. Recomendaciones del Comité Consultivo de Infecciones Neonatales Sociedad Chilena de Infectología, 2016. Revista Chilena de Infectología, 33(2), 191–216. https://doi.org/10.4067/S0716-10182016000200010