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Enfermedad de Chagas (tripanosomiasis americana)

Prevención y control

Tratamiento

El tratamiento se ha dividido clásicamente en tratamiento etiológico y tratamiento de las complicaciones. El primero, consiste en el uso de los fármacos antiparasitarios específicos y su objetivo es reducir la carga parasitaria en la persona infectada. El tratamiento de las complicaciones digestivas y cardiacas corresponde al manejo de especialistas, debiendo ser indicado según la situación de cada paciente. En la actualidad, sólo existen dos fármacos específicos para el tratamiento de esta enfermedad, los cuales fueron desarrollados hace más de 30 años. Se trata de Nifurtimox y Benznidazol (disponible desde 1972 y 1974, respectivamente). Nifurtimox es el tratamiento de primera línea y solía ser el único medicamento antichagásico disponible en Chile. En la actualidad también se dispone de Benznidazol, para adquirir este fármaco los Servicios de Salud deben solicitarlo a la Central de Abastecimiento del Sistema Nacional de Servicios de Salud (CENABAST).

Objetivos del Tratamiento Farmacológico Antiparasitario

Los objetivos son los siguientes:

  • Prevenir la transmisión vertical.
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  • Evitar la progresión de la enfermedad (disminución de la carga parasitaria-T. cruzi).
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  • Evitar las complicaciones del sistema cardiovascular y digestivo.
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  • Mejorar la calidad de vida futura de los pacientes.
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    Para más información sobre el tratamiento de la enfermedad de Chagas, consultar la “NORMA GENERAL TÉCNICA CONTROL Y PREVENCIÓN NACIONAL DE LA ENFERMEDAD DE CHAGAS” Febrero 2014, Capitulo 13, páginas 43-49.

    Medidas de prevención

    En los inicios el Programa Nacional de Enfermedad de Chagas los esfuerzos se orientaban al control vectorial. La incorporación de Chile a la Iniciativa de los países del Cono Sur, INCOSUR- Chagas, desde su creación en el año 1991, permitió aunar los esfuerzos de control en un Programa Nacional con directrices y financiamiento del nivel central, operativizado a nivel local. Esto permitió aumentar la cobertura de las intervenciones a toda el área endémica, utilizando técnicas y procedimientos estandarizados, con un presupuesto específico para las acciones control vectorial, el cual se mantiene relativamente íntegro hasta la actualidad.

    La ejecución sistemática de las actividades del programa, permitió reducir la infestación domiciliaria por T. infestans a niveles residuales, permitiendo interrumpir la transmisión vectorial de la enfermedad, situación que fue certificada por una Comisión ad-hoc de la Iniciativa en el año 1999 y recertificada en el año 2016.

    Actualmente, se mantienen actividades de vigilancia vectorial para detectar los focos remanentes y proceder a acciones de control químico para la desinsectación de las viviendas afectadas y las de sus alrededores, incluyendo anexos peridomiciliarios (corrales, gallineros, bodegas, entre otros). Adicionalmente, se han detectado focos silvestres de T. infestans que podrían significar un riesgo de colonización en las áreas ya controladas.

    Hoy los esfuerzos están puestos en la atención médica de los pacientes. Para el cumplimiento de este objetivo, el programa cuenta con la Norma General Técnica Nº 162, aprobada por resolución exenta Nº 144 de 2014 del Ministerio de Salud, que establece y regula las directrices generales, los lineamientos técnicos, las acciones de prevención, pesquisa, diagnóstico, tratamiento y control, la atención de personas, asentado en un marco regulatorio con definición de responsabilidades de los distintos niveles asociados a la atención sanitaria, junto a las indicaciones de notificación obligatoria de esta enfermedad de acuerdo a lo establecido en el decreto Nº 158 de 2004 del Ministerio de Salud, que establece las Enfermedades de Notificación Obligatoria (ENO).

    A partir de Norma General Técnica n°162, los procesos de implementación del marco regulatorio se inician de forma progresiva a nivel nacional. Los avances de la Estrategia de Control y Prevención de transmisión vertical han instalado el tamizaje IgG anti T. cruzi como una prestación necesaria y obligatoria en el control prenatal durante la evaluación gestacional. Durante los últimos 3 años, se evidencia un avance significativo en la cobertura del tamizaje en gestantes. Para el año 2017 alcanzo un promedio a nivel nacional de 51,4%, diferenciando la zona históricamente endémica con cobertura de 75% promedio y zona históricamente no endémica (SS. Maule a Magallanes) de 8% promedio.

    Los donantes de sangre corresponde a otro grupo de pesquisa, esta vez de búsqueda pasiva. La prevalencia de infección por T. cruzi en donantes 0,9 % a nivel nacional, siendo Coquimbo, Antofagasta y la Región Metropolitana donde se concentra 70% de los casos a nivel nacional.

    Fuente: Informe Estrategia Integrada de Prevención y Control de la Enfermedad de Chagas, 2017

    Actualizado el 2 de octubre de 2018.