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Carbunco (ántrax)

El carbunco, ántrax, carbunclo bacteridiano o pústula maligna es una zoonosis bacteriana de distribución mundial, producida por Bacillus anthracis. Afecta principalmente a animales herbívoros que pastan campos contaminados, pero también a otras especies como perros, cerdos y ser humano. La principal fuente de infección para el hombre son animales infectados, sus productos contaminados o la contaminación del medio ambiente con esporas procedentes de estos últimos, por consiguiente, no es una enfermedad que se transmita de persona a persona. Es enzoótica en Chile, principalmente en la zona sur ya que se asocia a sectores ganaderos.

El carbunco es catalogado como enfermedad ocupacional, principalmente para granjeros, trabajadores pecuarios, trabajadores de mataderos, carniceros, trabajadores que procesan pieles, cueros, pelo, huesos u otros productos animales, personal de laboratorio y Médicos Veterinarios, y como tal, debe notificarse y tratarse con cargo a la Ley 16.744.

La vigilancia de carbunco se justifica porque:
– Es una enfermedad que se puede prevenir, tanto en animales como humanos.
– Es una enfermedad que posee riesgo ocupacional, principalmente en personas que por su labor tengan contacto con animales o sus productos potencialmente infectados.
– Es una enfermedad que puede afectar a animales en estrecho contacto con niños, ancianos, mujeres embarazadas o personas inmunocomprometidas, como son las mascotas caninas.
– Puede presentarse como cuadros clínicos graves de alta letalidad.
– Está asociado a prácticas deficientes de crianza de animales, lo que requiere ser detectado, investigado y fiscalizado.
– Es el principal agente utilizado en el pasado como arma biológica.
– Presenta elevados costos socioeconómicos, por concepto de ausentismo laboral, hospitalización, tratamientos médicos, exámenes, consultas médicas especializadas y rehabilitación.
– Genera pérdidas económicas debido al decomiso de productos de origen animal.

Los objetivos de esta vigilancia son:
– Detectar oportunamente cualquier caso de carbunco humano en todo el territorio nacional.
– Monitorear y detectar cambios en la dinámica epidemiológica de esta enfermedad.
– Identificar oportunamente los factores de riesgo de transmisión como, por ejemplo, métodos deficientes en la crianza de animales, consumo o venta de carne infectada, o bien, falta de elementos de protección personal durante faenas pecuarias o veterinarias (principalmente al enterrar animales muertos sin causa aparente) de tal forma de intervenir oportunamente en su control y evitar casos secundarios o brotes.
– Retroalimentar con información a otras áreas tanto del MINSAL como SEREMI de Salud para el enfrentamiento integrado de casos y brotes.
– Difundir información actualizada de la situación de esta enfermedad tanto a autoridades, intra/intersector y población general.

 
Referencias
1.- Organización Panamericana de la Salud. El control de las enfermedades transmisibles. 19º ed. Washington, D.C.: OPS, 2011. (Publicación científica y técnica Nº 635).
2.- Organización Panamericana de la Salud. Zoonosis y enfermedades transmisibles comunes al hombre y a los animales: bacteriosis y micosis. 3º ed. Washington, D.C.: OPS, 2001. 3º vol. (Publicación científica y técnica Nº 580). https://www.paho.org/hq/dmdocuments/2017/Acha-Zoonosis-Spa.pdf
3.- Mandell, Douglas, and Bennett’s principles and practice of infectious diseases / [edited by] Gerald L. Mandell, John E. Bennett, Raphael Dolin.—7th ed.
4.- Centers for Disease Control and Prevention. CDC – Anthrax. Disponible en: http://www.cdc.gov/anthrax/

Actualizado el 25 de marzo de 2022